Archivo del blog

Movimientos sociales en América Latina, racionalidad transmoderna y la encrucijada del sistema-mundo
Emiliano Terán
I. Introducción
Límite. Una palabra clave que nos sirve de indicador de la crisis civilizatoria a la que nos estamos enfrentando en la actualidad. Multiplicidad de factores entran en crisis y se aproximan a los límites de su sostenibilidad material y de su legitimidad social, convergiendo mutuamente entre ellos. ¿Pero cuáles son los límites? Es probable que para la gran mayoría de las personas, estos límites estén claros en cuanto sean correspondientes con las posibilidades de vida en el planeta[1]. Sin embargo, esto no es tan sencillo como parece, pues las formas hegemónicas a partir de las cuales los sujetos están reproduciendo la sociedad y la vida, atravesadas por la racionalidad moderno-occidental, y "globalizadas" al extremo con el proceso de mundialización, están en franca incompatibilidad con dichas posibilidades vitales, entrando en una contradicción que para nada es fácil de resolver.
El asunto fundamental es que dicha contradicción no se muestra de manera evidente, pues el proceso de colonización que la constituye no sólo está referido a la histórica construcción y expansión de los mercados, junto con la apropiación de los espacios, recursos y la fuerza de trabajo, sino a la construcción de «imaginarios» (en el sentido planteado por Mignolo)[2], de manera tal de configurar subjetividades en torno a un universo identitario orgánicamente jerarquizado, en el cual el sujeto europeo (racional, civilizado, blanco, cristiano, etc.) establece su identidad a partir de una relación "patriarcal" ante los sujetos no-europeos (la negación de lo racional, lo civilizado, lo blanco, lo cristiano), materializando un esquema de representación y una lógica colonial que abarcaría cada espacio cultural del planeta, en la constitución del moderno sistema-mundo capitalista[3].
De esta manera, la vida material se representa, simboliza e interpreta desde la hegemonía de la racionalidad moderno-occidental[4]. Las representaciones objetivadas se hacen inteligibles a partir de esta racionalidad hegemónica. De ahí que podamos hablar de unos límites "objetivos", construidos en el marco de la colonialidad del poder. Sin embargo, estos mismos no son estáticos, y consiguen sus propios límites en la vida material. Los límites subyacentes, los que no se encuentran en las representaciones sino en las sintaxis, los que en efecto decretan el funcionamiento o el total agotamiento de un sistema de vida, se conjugan con la materialidad de la misma. Son estos los que determinan, desde la cosmovisión, las formas de racionalidad y la lógica de representación simbólica, la frontera entre lo racional y lo impensado; y también son aquellos que determinan la definitiva infuncionalidad del sistema-mundo capitalista, como proceso histórico-estructural. Los límites pues, se conjugan en la sostenibilidad material y en su legitimidad social.
La pregunta que surge entonces es ¿quiénes establecen esos límites? ¿Sobre qué tipo de sostenibilidad material? ¿A partir de la legitimación de qué o de quienes? Aquí se evidencia la articulación entre la reproducción material de la vida, la racionalidad moderno-occidental (como base lógica y sintáctica de comprensión de la realidad y base de la dinámica del sistema-mundo capitalista) y las relaciones intersubjetivas (como producción y/o reproducción de discurso y producción material). Es claro que, estos elementos están atravesados por las relaciones de poder que se ejercen en cada uno de estos ámbitos, y son determinantes para responder a las preguntas que recién nos formulamos. En el ámbito de la reproducción material de la vida, se trata del control de los espacios (la naturaleza como espacio para la superviviencia)[5] y de sus productos, a su vez que hace referencia al biopoder, que es ejercido sobre "el cuerpo" (desde la represión, la muerte, el castigo-miedo, el erotismo, lo que Foucault llama anatomopolítica) o sobre "los cuerpos" (como el control jurídico, discursivo e institucional sobre los sujetos, lo que Foucault denomina biopolítica)[6]; a su vez, la racionalidad es la base del ejercicio del poder moderno-colonial, pues representa el esquema interpretativo y lógico de valoración de objetos, sujetos y formas de representaciones sociales (mediadas por el capital como forma hegemónica). Es ésta inherentemente polarizante; y por último, está el espacio más contingente, accidentado y espontáneo, que son las relaciones intersubjetivas, sobre las cuales el poder intenta cercar los elementos creativos y alternativos, de manera de mantener la sujeción a lo que Habermas denomina la racionalidad sistémica[7], y donde la información, como dato cotidiano[8], y articulado con la base racional moderna, juega un papel fundamental.
Pese a toda esta compleja articulación de los diferentes ámbitos del poder, el rebasamiento de los límites de la sostenibilidad material, siendo su máxima expresión la muerte del cuerpo humano, puede derrumbar las barreras de las representaciones simbólicas y de las sintaxis de la racionalidad uni-versal moderno-occidental, creando la ruptura con el imaginario hegemónico de representación social, tal y como ocurriese finalmente a Don Quijote al verse continuamente sacudida la legitimidad de su mundo a partir de la insostenibilidad material de sus fantasías (de su subuniverso, en palabras de Schtuz). Pero a diferencia de Don Quijote, la humanidad se enfrenta a una situación en la que el rebasamiento de los límites de la sostenibilidad material, de la sostenibilidad de la vida, pudiese implicar la irreversibilidad de una catástrofe civilizatoria. Y su despertar pudiese llegar muy tarde.
II. La acumulación por desposesión hacia la apropiación de los bienes comunes para la vida. La Conferencia de Copenhague en el contexto de una crisis civilizatoria.
La crisis civilizatoria a la que nos enfrentamos, se está expresando en todos los ámbitos de la vida, en la cual están convergiendo el agotamiento de la sostenibilidad de la vida material y el agotamiento de la racionalidad moderno-occidental debido a su incompatibilidad con la forma misma de reproducción de la naturaleza. Estas expresiones son reflejo del largo proceso histórico de la constitución del sistema-mundo capitalista-colonial. Su carácter inherentemente expansivo, impulsado por el afán de lucro como valor primario, el mantenimiento de la tasa de ganancia, y la necesidad de acumulación, ha llevado al entrelazamiento asimétrico interdependiente del «mundo», pero a su vez le está dictando los límites de su posibilidad expansiva, que hace aflorar que el carácter de la crisis a la que nos enfrentamos es de índole estructural, apuntando hacia el término de este sistema histórico[9].
En esta crisis civilizatoria confluyen los signos de una crisis coyuntural con los de una sistémico-estructural, haciendo que en la intensa interconexión del sistema-mundo producto de la mundialización del capital, los factores se influyan unos a otros de manera determinante. La lógica colonial del capitalismo como sistema histórico, ha tenido en la progresiva expansión geográfica su sustento de funcionamiento, al ir incorporando paulatinamente nuevos espacios, nueva fuerza de trabajo, nuevos recursos y nuevas identidades subalternas al imaginario moderno, articulando en torno a los centros de acumulación («Europa»[10] en sus inicios), un complejo conjunto de modos de producción subordinados[11], así como un discurso jerarquizado en el cual los espacios-sujetos incorporados, aparecen como subalternos identitariamente. La transformación hacia la hegemonía de los modos de producción capitalistas, dictaba la necesidad de ajustes a los procesos de sobreacumulación (dado que esta derrumba los precios de las mercancías), de manera tal de mantener la tasa de ganancia capitalista, llevando a la búsqueda de readaptaciones que Harvey denomina ajustes espacio-temporales[12], y que expandieron los procesos de «modernización» a nivel mundial, con toda la carga que estos tienen en la reproducción de la colonialidad del poder[13]. Esto ha llevado a lo que Wallerstein llama la desruralización del mundo, que implica un agotamiento de las zonas de bajo costo que afecta cada vez más la tasa de ganancia capitalista y finalmente el proceso de acumulación[14]. Se proscriben las posibilidades de nuevos ajustes espacio-temporales como reproducción ampliada. La tendencia hacia la modernización-colonización del planeta, va haciendo irreversible la caída de la tasa de ganancia del capitalista, lo que detendría el proceso mismo de acumulación y generaría un caos sistémico que apunta hacia una crisis estructural. Sin embargo, Harvey plantea que, si dicho proceso de ajustes espacio-temporales no se da por la vía de la reproducción ampliada sobre una base sustentable, esto daría cabida a la primacía de la acumulación por desposesión, a lo que denomina el "Nuevo" imperialismo[15].
Wallerstein no habla de acumulación por desposesión, pero para este es claro que con la irreversible caída de la tasa de ganancia y la posible inmovilización del proceso de acumulación, los conflictos y la pérdida de legitimidad del sistema-mundo están a la vuelta de la esquina (como caos sistémico propio de una bifurcación sistémica). Es claro que una acumulación por desposesión en el marco de la globalización neoliberal implica prácticamente una declaración de guerra (¿a la humanidad?). La pregunta que surge es qué clase de guerra[16] se va a materializar y hasta donde se va a llegar en lo que Lander llama "el asalto final del capital a los bienes comunes que hacen posible la vida"[17].
Ahora bien, este proceso crítico que estamos viviendo como crisis civilizatoria, si bien viene incubándose durante todo el siglo XX, coyunturalmente tiene su inicio en los años 70, período en el que comienza el declinar económico estadounidense. El gran déficit que había dejado la guerra de Vietnam en la economía estadounidense, las crecientes resistencias globales producto de las nuevas formas de reproducción capitalista, junto con el resurgir económico de Europa y Japón, que ahora le disputarían mercados a los Estados Unidos, entre otros factores, plantearían el inicio de un ciclo contractivo denominado fase B del ciclo Kondratieff[18], que se vería reflejado en 1971, cuando el presidente Richard Nixon suspende unilateralmente el régimen de libre convertibilidad del dólar y el oro, a raíz de la preocupación mundial acerca de los respaldos del dólar. Esto evidenciaba la tendencia deficitaria de dicha moneda, que impactaría en toda la economía-mundo hasta la actualidad. La crisis petrolera de 1973, que marcaría el fin de la era del petróleo barato al darse un incremento de hasta 70% en su precio, también tendría gran impacto en la economía-mundo, generando reajustes de capital (principalmente financiero), en pleno proceso contractivo. De ahí que uno de los beneficiados económica y políticamente de la crisis petrolera, fuesen los Estados Unidos[19] quienes, pese a ser el blanco junto a Israel del odio panárabe, tenían en claro los planes previos de dicha crisis[20].
El elemento principal a resaltar producto de esta crisis petrolera del 73 fue el despegue que vivió la banca internacional, depositaria de todos aquellos excedentes petroleros que produjo el alza de precios, que para 1978 representarían el 24% de toda la reserva monetaria mundial. E inversamente proporcional, los principales afectados fueron los países consumidores, pero fundamentalmente los periféricos que veían fuertemente golpeadas sus economías ante la mirada de los países productores que habían desatado esta crisis, siendo muchos de estos países hermanos[21]. A partir de este impresionante incremento de capitales, la banca internacional, amparada por los países industrializados, ofrecía empréstitos a estos estados periféricos en situación desesperada, además de hacerlo con los mismos países productores de petróleo. Si a estos últimos, el financiamiento le había ayudado a reactivar su economía hacia un proceso de "desarrollo", los países pobres de la periferia del sistema-mundo entrarían en la dinámica de sumisión financiera que se traduciría en la posterior Crisis de la Deuda, agudizando aún más su dependencia a las metrópolis de la economía-mundo. En un período de contracción, la acumulación por desposesión también se realizaba vía financiera. Las transferencias monetarias desde las periferias hacia los núcleos financieros del sistema fueron monstruosas. Se habían centrado los esfuerzos hacia la actividad de la llamada "economía ficticia". Ese es el caso principal de la economía estadounidense, principal acreedora mundial de los flujos financieros, que con ellos reproduce nuevas capas de ganancia inorgánica, sustentadas en el interés y en la deuda. El dólar de esta manera sobrevive por su circulación.
El marco de la "globalización neoliberal" se inscribe en este proceso contractivo, en el cual prevalece la acumulación por desposesión, llegando a límites en los que la vida misma ha pasado a un segundo plano ante el mantenimiento de la tasa de ganancia capitalista y el proceso acumulativo. La especulación financiera, por un lado; la tendencia a la multipolaridad a raíz del declinar de la hegemonía estadounidense, orientada hacia la conformación de un nuevo orden mundial; la apropiación privada de la vida en el planeta tierra; los movimientos sociales altermundistas, como alternativa al sistema-mundo capitalista; junto con la crisis sistémico-estructural de carácter terminal por la desruralización del mundo, dictan en esta confluencia de crisis, el marco de la transición hacia la nueva configuración del poder mundial.
Todos estos factores confluyen y se impulsan mutuamente en un sistema estrechamente interconectado. El declinar de la hegemonía estadounidense influye de manera importante con el resto de los aspectos recién mencionados. Y es que la tendencia especulativa propia de una economía que había visto debilitada su moneda desde los años 70´s, encontró en la crisis hipotecaria estadounidense de 2007, expresión del resquebrajamiento de su base económica y de la sustancial inorganicidad de su poderío financiero. Y al ser EEUU el epicentro de la actividad económica global, no tardó en transferir dicha crisis al resto de los espacios de la economía-mundo capitalista, generando una crisis financiera mundial que no es otra cosa que la expresión de los cambios que están por venir en la configuración global de poder.
El hecho de que la economía-mundo esté dolarizada, a partir de Bretton Woods, cuando los Estados Unidos lograba imponer al dólar como la moneda referencial para el intercambio comercial y financiero mundial, implica que el destino de la misma está estrechamente ligado al dólar, haciéndola dependiente de este para su mantenimiento (su no derrumbamiento), dictaminado por su lógica. De hecho, la tercera crisis petrolera iniciada en 2008 con el espectacular incremento del precio del petróleo hasta llegar a 147$ por barril en julio de ese año, no sólo se sustenta en la crisis energética de largo plazo proyectada a partir de la escasez estructural del recurso (peak oil o cenit del petróleo), sino que tiene como factores fundamentales los altos niveles de especulación de las acciones petrolíferas y la incidencia del dólar débil en la actividad comercial petrolera, tomando en cuenta que es a través de esta moneda que se realizan las transacciones comerciales.
La crisis energética del petróleo juega un papel fundamental en la crisis civilizatoria que enfrentamos, debido a que al ser el petróleo el impulsor de la producción capitalista, repercute en todos los ámbitos de la vida, siendo influida por el resto de las crisis, a su vez que va proyectando su situación a las mismas. Para Michael Klare[22], el cruzar el umbral de los 100$ por barril simboliza para los EEUU el comienzo de una debacle en su posición hegemónica mundial. Se trata pues de una ex superpotencia que ahora debe cargar sobre sus hombros el peso del fin de la era del petróleo barato, con las consecuencias que esto acarrea a la ya deficitaria economía estadounidense, y con las consecuentes secuelas a su moneda y por ende al conjunto de la economía-mundo. Por esto, no duda Klare en denominar esta crisis energética como el Muro de Berlín para los EEUU. Un paralelismo a esto lo conseguimos en el premio Nobel de economía, Paul Samuelson, quien haciendo referencia a la crisis financiera nos dice que: "Esta debacle es para el capitalismo lo que la caída de la URSS fue para el comunismo"[23].
Hemos entrado a una dinámica muy peligrosa, que agudiza las necesidades de predominancia en pro no sólo del dominio y el mejor posicionamiento en el sistema-mundo, sino de la misma sobrevivencia, y el control petrolero es objetivo primario para ello, debido a que no sólo garantiza los recursos energéticos necesarios para la producción económica y para el poderío militar, sino que implica arrebatarle este mismo flujo de energía a los demás núcleos de poder del sistema, pudiendo así dominarlos. En este marco se inscribe la «Cuarta Guerra Mundial», una guerra en el contexto de la globalización neoliberal, que tiene en los sucesos del 11 de septiembre de 2001 el casus belli y el momento declarativo de una estrategia de conflicto que se adapta a las formas de producción de información y mercancías, que determinan las características de un capitalismo «tardío» en el que el Trabajo, la Identidad y la Guerra se han redefinido.
El fin de la era del petróleo barato, nos indica pues, que además de ser reflejo de la escasez estructural del recurso, estamos entrando en una dinámica inflacionaria que impacta de manera determinante al conjunto de la economía-mundo. El incremento del precio de petróleo impacta de manera inmediata al precio de los alimentos. Esto a su vez impacta negativamente en el precio de todos los productos, apuntando hacia una estanflación difícil de resolver.
La retroalimentación de las diferentes crisis, además se inserta en la histórica lógica depredadora-colonial del capital contra la misma naturaleza (refiriéndonos con naturaleza, a la "vida", en la cual estamos incluidos nosotros los humanos, pese a los intentos de desdoblamiento simbólico "hombre-naturaleza" que insiste en materializar la racionalidad moderno-occidental), agravando y sobredimensionando la tendencia autofágica de la expansión capitalista. Múltiples son las derivaciones ecológicas que surgen a raíz de esta crisis civilizatoria como confluencia de diferentes crisis entrelazadas, que se impactan mutuamente. La articulación de las crisis de la hegemonía estadounidense, con la especulación financiera y la crisis energética petrolera, impulsan el proceso de la producción de agrocombustibles, los cuales a partir de la farsa de plantear que son energías "verdes" y limpias, impulsan consecuencias ambientales de altísimo costo para la humanidad.
Según la FAO "dentro de 15 años, los agrocombustibles serán el 25% del total de la demanda energética mundial..."[24]. Esta expansión tiene varias implicaciones. Una de ellas es el requerimiento de muchas más tierras de las que se utilizan actualmente por parte de las transnacionales, además del incremento de monocultivos a gran escala de maíz[25], caña de azúcar, soja, eucalipto, entre otros productos, lo cual supone la pérdida de la biodiversidad y graves cambios climáticos en dichas zonas; a su vez se impulsa la reproducción del modelo "Monsanto" de producción (concentración de tierra, amplio uso de transgénicos, mecanización, uso intensivo de agrotóxicos, biocombustibles, prioridad al mercado internacional, etc.)[26] que contribuyen al aumento de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), suplantando millones de hectáreas destinadas a la agricultura, y afectando a las comunidades rurales que trabajan en ellas, además del desplazamiento de los indígenas y campesinos con sus familias que pueblan esas tierras, empobreciéndolos y/o absorbiendo una parte de ellos como fuerza de trabajo en condiciones esclavistas, principalmente en las plantaciones de caña de azúcar[27], de manera tal de cumplir con esta nueva misión colonial de desposesión[28].
Para esta apropiación de la tierra (desposesión), es necesaria "...mucha más cantidad de materia prima para producir el mismo nivel de energía, llegando a destruir bosques y selvas como es el caso de Malasia e Indonesia. Estos países han disminuido en un 20% su superficie selvática en los últimos 20 años"[29]. Según la FAO, "si se continúa con las prácticas actuales, 500 millones de hectáreas de tierras arables desaparecerán, contando sólo al tercer mundo"[30]. El impacto de esta situación en el sistema-mundo es grande. Si ya según la Fao, 854 millones de personas pasan hambre cada día en el mundo[31], la tendencia será de agravamiento, pues la crisis alimentaria que estamos sufriendo a nivel mundial tiene entre sus principales causas este incremento de la producción de agrocombustibles, que unida al alza de los precios del petróleo por su escasez estructural, generan un peligroso coctel para futuras explosiones populares a nivel global. Si tomamos en cuenta que los precios del crudo a su vez están determinados por la especulación financiera, producto del ciclo contractivo por la caída de la tasa de ganancia (fase B del ciclo Kondratieff), que a su vez se enlaza con el declive del dólar y de la hegemonía estadounidense, tenemos que la vulnerabilidad de esta situación es extremadamente grande.
El encarecimiento de los alimentos pues, está atravesado por diversas crisis y a su vez es disparador de otras más. El aumento de la demanda de alimentos dispara su precio, que a su vez, por ser un rubro extremadamente sensible, hace disparar el precio de otros productos más. Pero el asunto es que esta demanda de alimentos no está referida a una mayor capacidad de acceso a los mismos o a una mejor distribución, sino que estos van a parar a la "alimentación" de las máquinas. El proceso de desposesión al respecto es tal que en esta lógica acumulativa es preferible darle de comer a los carros que a las personas. Pero además la desproporción energética entre automóviles y personas respecto a los agrocombustibles es muy grande. Del Potro nos dice que: "un tanque de automóvil lleno de etanol, utiliza la misma cantidad de granos que se necesita para alimentar a una persona durante un año"[32].
Por su parte, las repercusiones de la producción de los agrocombustibles en el calentamiento global son mayores de la que aparentan, o de la que se trata de plantear a la opinión pública mundial. Es interesante lo que plantea el Informe Stern, encomendado por el gobierno británico, sobre la economía del cambio climático:
Grain reporta que "el transporte mundial es un importante productor de gases de efecto invernadero, con 14 por ciento de emisiones del total, pero la agricultura industrial per se es responsable de exactamente el mismo porcentaje de emisiones". Complementariamente, las emisiones producidas por el cambio de uso de la tierra (debido fundamentalmente a la devastación de bosques y áreas naturales provocada en gran parte por el avance de la frontera agrícola industrial y las plantaciones de monocultivos forestales) representan 18 por ciento del total. "No se puede más que concluir que el modelo agrícola industrial es el principal factor del calentamiento global", afirma Grain, "y este es, precisamente, el tipo de agricultura que promueven los agrocombustibles[33].
De esta forma, la sumatoria de todo el proceso de producción de agrocombustibles, termina siendo más contaminante. Por ejemplo, para la producción de "agrodiesel a partir de la palma, éste emite más CO2 que el petróleo. El etanol extraído de la caña, produce 1,5 veces más gases que el petróleo"[34]. En realidad, los agrocombustibles pueden empeorar la situación del calentamiento global.
La situación de apropiación de la vida en la globalización neoliberal, implica también el hecho de colocar en status de propiedad privada las mismas semillas con las que se producen alimentos, medicamentos y otros productos, así como del conocimiento y los "productos" derivados de las biotecnologías, y del conocimiento ancestral de muchos de los grupos originarios indígenas y campesinos de las tierras "marginalizadas" del mercado. A partir de las patentes, las grandes transnacionales, con ayuda de la Organización Mundial del Comercio, logran monopolizar los derechos sobre "tecnologías" y productos para ponerlas al servicio del proceso acumulativo, aumentando así su poder global. En fin, muchos son los procesos de apropiación que pudiésemos describir.
La clave del asunto pasa por comprender el carácter multidimensional de la crisis civilizatoria, y cómo se está proyectando la lógica de los ajustes espacio-temporales en una forma de acumulación por desposesión nunca vista, que está apuntando hacia la vida misma, y que con ello está desencadenando la ruptura de la legitimidad histórica del sistema-mundo capitalista-colonial. Lo fundamental de esta crisis histórica es su particularidad: que la expansión global del sistema-mundo capitalista, como totalidad «desruralizada» (moderna, en su definición dentro de la colonialidad del poder), a partir de la racionalidad moderno-occidental y en las redefinciones de la producción y reproducción de la información circulante por los diferentes medios de comunicación locales y globales, junto con la objetivación de una reproducción social de la vida entrelazada asimétricamente (como «mundo» mundializado), nos está llevando al rebasamiento de los límites de la sostenibilidad material, con su máxima expresión en la muerte del cuerpo. Nos está llevando al fin de la humanidad, en su expresión de vida.
Y la expresión actual más alarmante de la tendencia hacia el rebasamiento de los límites de la sostenibilidad material, es el calentamiento global[35], que proyecta en su desarrollo la insostenibilidad de la vida tal y como la conocemos hoy, y dicha insostenibilidad promete ser dolorosa. Si lo pudiésemos impedir.
La confluencia de posturas concordantes en gran parte de la comunidad científica respecto a la afirmación del calentamiento global, le dieron cuerpo e impulso a una tesis que ya está en el tapete de la opinión pública mundial. El informe del Grupo Intergubernamental de Expertos para el Cambio Climático de 2007, que determina el carácter antropogénico (producto del accionar del ser humano) de las causas del calentamiento global, principalmente por la emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI), nos muestra la terrible tendencia al aumento de la temperatura de la tierra para los próximos años[36], con las terribles consecuencias que esto traerá para la humanidad (sequías, inundaciones, catástrofes naturales, extinción de especies, pérdida de la biodiversidad, entre muchas otras)[37]. Pese a esto, se mantiene la incertidumbre acerca de una reacción exponencial en cadena ante la alteración sistémica del clima del planeta. El informe de Canadell, J.G., junto con otros investigadores de la National Academy of Sciences: "Contributions to accelerating atmospheric CO2 growth from economic activity, carbon intensity, and efficiency of natural sinks" de octubre de 2007, establece que:
el CO2 de la atmósfera ha aumentado a un ritmo alarmante, un 35% más rápido de lo previsto, aparentemente a causa de: 1) una disminución de la absorción del océano como resultado de que vientos más fuertes sobre los océanos del Sur están provocando la circulación del agua y haciendo que las aguas ricas en carbono de las profundidades lleguen a la superficie. Estas aguas tienen menor capacidad de absorber el carbono del aire; 2) sequías severas en algunas áreas (Australia, por ejemplo), han reducido el crecimiento de las plantas y, por consiguiente, la absorción de carbono; 3) se han vuelto más lentas las mejoras tendientes a reducir la intensidad de carbono de la economía global[38].
El calentamiento global se ha convertido en un tema primordial en la opinión pública mundial, lo que ha hecho que a partir de este, se generen respuestas políticas a lo largo y ancho del sistema. La "verdificación" de los discursos y de las prácticas de consumo y producción, entran en un auge que tiene sentido en tanto conveniencia política (como forma de mantener la legitimidad del sistema político y/o ganar adeptos y votantes)[39]; en tanto conveniencia económica (como forma de reciclar ganancias dirigidas hacia estas nuevas formas de consumo "verde"); y en tanto conciencia ciudadana global (como crítica, en diversos grados, a las formas depredadoras e inhumanas del sistema capitalista).
La conferencia de Copenhague se inscribe en esta coyuntura. Refleja la urgencia de la situación ambiental, pero funge también como canal para la opinión política, y sirve de termómetro sobre la situación de las resistencias globales altermundistas y antisistémicas; y por supuesto es plataforma de una rueda de negocios para el mercado de los cupos de emisión de GEI, junto con las formas de ajuste hacia un mercado de espacios y productos "verdes".
Smolker nos dice sobre esto que:
Las empresas petroleras y nucleares, las agroindustrias y los negociantes del carbono se han subido en masa al carro del cambio climático. ¿Será que de pronto comprendieron que se puede ganar dinero - y mucho - con las políticas que pretenden mitigar el cambio climático? ¿Habrán visto que es posible sacar partido de la destrucción del clima y también de las soluciones, factibles o no? El calentamiento global, un problema social y medioambiental, se ha transformado en un negocio que ofrece la posibilidad de obtener nuevos derechos de propiedad, bienes y oportunidades para la acumulación de capital[40]
Esto implica que no sólo, para mantener la tasa de ganancia, el capitalista evita asumir los costos ambientales que impediría o reduciría la contaminación que produce su producción, sino que además busca generar otras ganancias a partir de las consecuencias que generan sus desechos y emisiones de GEI. Aquí queremos insistir en lo planteado anteriormente. La acumulación por desposesión en el contexto de la globalización neoliberal es una declaración de guerra. La orientación hacia la ganancia a partir de la situación del calentamiento global es una contradicción, en tanto que en el marco de una crisis sistémica sólo podrá mermar la tendencia a la baja, pero esto no sólo será inevitable, sino que empeorará el panorama de la sostenibilidad material y de la legitimidad social del sistema-mundo, caso parecido a la descomunal e ilimitada especulación financiera que se ha desarrollado en las últimas décadas, que además de fracasar en evitar el colapso dictado por una crisis civilizatoria, termina acentuando su caída.
El espíritu que prevaleció en Copenhague estuvo enmarcado por esta tendencia al reajuste de las fuentes de ganancia capitalista y al reciclaje de la legitimidad política, en el marco de una crisis que apunta a un nuevo orden mundial. Las pugnas entre los capitales más poderosos, no sólo por mantener la estructura de poder global-neocolonial sometiendo a la mayoría de la población, sino también por la hegemonía entre lobbys mundiales de transnacionales y gobiernos, se expresó claramente tanto en la dinámica como en los resultados de la cumbre. Si bien la mediatización de la Conferencia de Copenhague exigía de esta clase política global, una presentación de resultados ante la gravedad del problema, los costos de un reordenamiento de la propia forma de producción y consumo serían tan grandes como ver amenazada su hegemonía. Stiglitz nos dice que:
la mayoría de los principios éticos sugeriría que quienes han contaminado en el pasado -especialmente después de que el problema se reconoció en 1992- deberían tener menos derecho a contaminar en el futuro. Sin embargo, una asignación así transferiría implícitamente cientos de miles de millones de dólares de los ricos a los pobres. Considerando las dificultades de reunir incluso 10 mil millones al año -para no hablar de los 200 mil millones al año que se necesitan para mitigación y adaptación-- es un poco iluso esperar un acuerdo en torno a esas cifra[41]
Los resultados de la COP15 pues, serían expresión de la racionalidad instrumental orientada al mantenimiento de la tasa de ganancia y de la hegemonía política de los sectores poderosos del gran capital global, ante el ocultamiento de la posibilidad de la vida misma en un futuro no tan lejano. Pese a toda la preparación de meses y múltiples documentos y reuniones previas, lo único que se pudo alcanzar fue un acuerdo que se negoció a puerta cerrada inicialmente entre los Estados Unidos y los cuatro países emergentes, China, India, Brasil y Sudáfrica, dejando por fuera a la Unión Europea a la cual posteriormente incluirían, junto a otros países que al final se plegarían al "acuerdo" (que en total serían 26 países "amigos"), y que ni siquiera tendría carácter vinculante, lo que implica que los firmantes reconocen que no están en la obligación legal de seguir dichos "acuerdos" [42].
Dicho acuerdo excluyente (que obvió la postura del resto de los 192 países convocados), que consta apenas de tres folios, sólo asoma de manera orientativa la reducción de emisiones que cada país ha presentado a la cumbre, pues las reducciones definitivas deben estar el 1 de febrero de 2010[43]. Mantiene el objetivo de que la temperatura global no suba más de dos grados centígrados, pero no establece fecha tope para la máxima cantidad de emisiones, ni se establece objetivos para 2050[44], burlando las pautas previas que se habían establecido antes de inaugurar la conferencia. También se fracasó en que las naciones industrializadas asumieran colectivamente la reducción de GEI para el 2020 de entre un 25% y un 40% sobre el nivel que tenían en 1990, recomendadas por el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático[45].
Pero las consecuencias de Copenhague son vistas no sólo como una indolencia política, sino como una regresión a lo que se había podido avanzar en Kioto, pues las metas cuantitativas adquiridas como compromiso obligatorio en este protocolo, se perdieron, al menos por los momentos (y hay mucho escepticismo que se recuperen). Además "se abandona definitivamente la meta de 350 partes por millón (ppm) de bióxido de carbono equivalente (CO2e). Ese nivel es el recomendado por un número creciente de científicos para estabilizar el aumento de temperatura y consignarlo a niveles inofensivos. Por encima de este nivel, el cambio climático acarrearía daños gravísimos para una parte significativa de la población"[46]. De ahí que países insulares y africanos se opongan a los "acuerdos". Para las pequeñas islas, el calentamiento global debe limitarse a 1,5ºC para así no verse sumergidos por el aumento del nivel del mar. Por su parte, el portavoz del G77, el sudanés Lumumba Lumumba Stanislaus Di-Aping, mostró su indignación por la meta establecida: "Un acuerdo que aumente la temperatura dos grados centígrados supone que en África subirá 3,5 y destruirá nuestras economías y nuestro pueblo"[47]. I[ndependientemente de esto, el acuerdo se estableció con base en la meta de 2º C, que los científicos asocian a niveles cercanos a las 450 ppm de CO2e[48]. El director del Instituto de Investigación Climática de Potsdam (PIK) y asesor del Gobierno alemán, Hans Joachim Schellnhuber, también cree que el asunto se proyecta hacia el empeoramiento de la situación climática, pues aseguró que las medidas que contempla el acuerdo de Copenhague favorecerán que la temperatura global aumente de tres a cuatro grados[49].
Todo este fracaso se enmarca en una pugna por la hegemonía o la supervivencia en el sistema-mundo en crisis. Los nuevos reposicionamientos producto del declive de la hegemonía estadounidense y la progresiva redistribución de los centros de acumulación, tendientes hacia una multipolaridad, se expresaron en la correlación de fuerzas que se desarrolló en la conferencia. Vimos de esa forma, como en primera instancia, Estado Unidos, la potencia en declive e interesada en un reposicionamiento, negoció el pacto con India, China, Brasil y Sudáfrica, potencias emergentes e interesadas en su despegue como potencias hegemónicas. Interesadas todas en hacer de la conferencia de Copenhague una plataforma que se ajustara a sus expectativas de reposicionamiento en el sistema-mundo. Veíamos por ejemplo, como a través de su ministro para el Medio Ambiente, Jairam Ramesh, el gobierno de India reconocía que todos los intereses indios habían sido protegidos, y admitía que habían trabajado con China y otros países para frustrar la presión de parte del mundo en desarrollo para firmar un acuerdo vinculante que obligara legalmente a reducir las emisiones de carbono[50]. Incluso fue la delegación india la que propuso un tratado no vinculante que siguiera el modelo de la Organización Mundial del Comercio donde cada país declarara sus emisiones[51]. El precedente que se sienta en esta conferencia, implicará que los países que encabezaron el "acuerdo" excluyente (EEUU, China, India, Brasil y Sudáfrica) serán quienes tendrán la batuta en la definición de los mecanismos para las reducciones de emisiones, y en el centro de esos instrumentos se encontrará el mercado de carbono y los llamados mecanismos de compensación[52].
Sin embargo, esto no se hará sin resistencia, pues no sólo no logró generarse un acuerdo por unanimidad de los países del mundo, sino que también levantaron su voz los países del Alba en franco rechazo al mismo, como fueron Cuba, Bolivia, Nicaragua y Venezuela[53], y además se generó una conciencia global importante acerca de las dimensiones del problema. Para Leonardo Boff, "Copenhague le ha quitado la máscara al capitalismo (...) Después de Copenhague la conciencia colectiva de la humanidad nunca más será la misma"[54], de ahí que vea en esta conciencia, una conciencia de la irreversibilidad de la situación mundial respecto al calentamiento global y de la procedencia de sus principales responsables (los países ricos). ¿Es Copenhague un antes y un después? Tal vez no en el sentido histórico, pero simbólicamente puede representar un punto de partida. En este caso nos preguntamos, ¿cuál será (o cuál es) el punto de quiebre en el que la ciudadanía global, en convergencia desde sus intereses hacia la vida misma, reaccione y ejerza su poder constitutivo como materialización del sistema-mundo capitalista, hacia formas de reproducción social sostenibles y en armonía con el entorno ambiental? Tal vez la claridad del significado de Copenhague se distinga mejor en algunos años.
BIBLIOGRAFÍA (citada y consultada).
- AGENCIA EFE. El Acuerdo de Copenhague elevará la temperatura en 3 grados, según un experto. 20 minutos.es. Enhttp://www.20minutos.es/noticia/604117/0/aumento/temperatura/global/. 2010.
- AGUILÒ, Ignacio. Grupos piqueteros y representaciones sociales: el rol de los medios y las audiencias. Aposta Revista de Ciencias Sociales. No. 12, Noviembre 2004. En http://www.apostadigital.com/revistav3/hemeroteca/aguilo1.pdf.
- AGUIRRE Rojas, Carlos. Chiapas, Planeta Tierra. Fundación editorial el perro y la rana. Caracas, 2007.
- BAUDRILLARD, Jean. El espíritu del terrorismo. Fractal nº 24, enero-marzo, 2002, año 6, Vol VII, pp 53-70, enhttp://www.fractal.com.mx/F24baudrillard.html.
- BBC Mundo. ¿Confabulación en Copenhague? Enhttp://www.bbc.co.uk/mundo/ciencia_tecnologia/2009/12/091222_1500_clima_india_china_wbm.shtml.%202009.
- BOFF, Leonardo. Rumbo al desastre. Política participativa, en http://groups.google.es/group/politica-participativa/browse_thread/thread/d5b7ce8eec227eb1. 2009.
- BOUGUERRA, Mohammed Larbi. «Los bienes comunes» en: AUTORES, Varios. Cien proposiciones del Foro Social Mundial. Editorial Laboratorio Educativo. Caracas 2005.
- BOURDIEU, Pierre. Pensamiento y acción. Monte Ávila Editores Latinoamericana. Caracas, 2005.
- BP. Statistical review of world energy, full report 2009. En http://www.bp.com/productlanding.do?categoryId=6929&contentId=7044622.
- BRITTO Garcia, Luis. Las guerras del agua. Cuadernos Nuevo Sur Sudaca N° 20, abril-junio 2006. En,http://www.debatecultural.net/NuevoSur20/LuisBrittoGarcia.htm.
-CÁCERES, Pedro. Copenhague cierra con un acuerdo de mínimos y el rechazo de varios países. El Mundo, enhttp://www.elmundo.es/elmundo/2009/12/19/ciencia/1261218268.html.%202009.
- CARTEA, M.J. La deuda latinoamericana. Fundación Cremerca. Caracas, 1984.
- CATTANI, Antonio David. «La construcción de otra economía» en: AUTORES, Varios. Cien proposiciones del Foro Social Mundial. Editorial Laboratorio Educativo. Caracas 2005.
- CENTENO, Roberto. «El gran juego» en El petróleo y la crisis mundial. Alianza editorial. Madrid, 1982.
- CERVANTES, Miguel de. Don Quijote de La Mancha. Alfaguara. Editorial Santillana, S.A. Caracas, 2005.
- CHAMORRO, Juan Carlos. Movimientos sociales en Bolivia. Fjerne Naboer / Bolivia. Enhttp://www.fjernenaboer.dk/pdf/bolivia/Movimientes%20sociales.pdf. S/F.
- CORPWATCH. Los secretos sucios de Barrick. Informe Anual Alternativo. En, http://lavaca.org/archivos/actualidad1596.pdf. Mayo 2007.
- CORREA, Fabiola. Los Sin Tierra : el sueño de la tierra libre. Telesur, en http://www.telesurtv.net/noticias/entrev-reportajes/index.php?ckl=210. 2009.
- DECHAMP, Erick. ¿Son los dirigentes indígenas de la Amazonía peruana unos terroristas? Ecoportal, enhttp://www.ecoportal.net/content/view/full/86968. 2009.
- DEL POTRO, Noelia. Agrocombustibles: energías para mantener vivo el capitalismo. Campaña lucha contra el hambre. La garbancita ecológica. En http://www.nodo50.org/lagarbancitaecologica/garbancita/index.php?option=com_content&view=article&id=166:agrocombustibles&catid=62:lucha-contra-el-hambre-la-fao-isolucion-o-problema-en-defensa-de-la-seguridad-y-la-soberania-alimentaria&Itemid=78. 2008.
- DE SOUSA Santos, Boaventura. El foro social mundial y la izquierda global. Publicado en El Viejo Topo, Enero, 2008.
- DIAZ Triana, Renio. América Latina: El agua, un recurso natural estratégico. Boletín Entorno/Centro de Estudios sobre América. Kaosenlared, en http://www.kaosenlared.net/noticia/america-latina-agua-recurso-natural-estrategico. 2010.
- DIERCKXSENS, Win. La transición hacia el postcapitalismo. Monte Ávila Editores Latinoamericana. Caracas, 2006.
- DIETERICH, Heinz. Las guerras del capital. Monte Ávila editores latinoamericana. Caracas, 2005.
- DUSSEL, Enrique. Transmodernidad e interculturalidad. UAM-Iz., México City, 2005.
________________. «Europa, modernidad y eurocentrismo» en: LANDER, Edgardo (editor). La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Ediciones Faces/Ucv. Caracas, 2000.
- ESCOBAR, Arturo. «El lugar de la naturaleza y la naturaleza del lugar: ¿globalización o postdesarrollo?», en LANDER, Edgardo (editor): La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Ediciones FACES/UCV. Caracas, 2000.
- FORO por otro Mali, Foro de las Tierras del Mundo, Foro Mundial de las Alternativas, ENDA. El Llamamiento de Bamako. Rebelión, en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=25934. 2006.
- FOUCAULT, Michel. «Derecho de muerte y poder sobre la vida», en Historia de la sexualidad I. La Voluntad de Saber. Siglo veintiuno editores. Madrid, 1998.
- FRENTE de Defensa de la Amazonía. El peor desastre petrolero del mundo. En http://www.texacotoxico.org/node/234. S/F.
- FREYTAS, Manuel. La guerra energética y el Apocalipsis capitalista están en marcha ¿Cómo jugará Irán? IAR Noticias, enhttp://www.iarnoticias.com/2008/secciones/contrainformacion/0099_guerra_energ_apocalipsis_03sept08.html. 2008.
- HABERMAS, Jürgen. Teoría de la acción comunicativa: complementos y estudios previos. Ediciones Cátedra, S.A. Madrid, 1989.
- HARDT, Michael. Negri, Antonio. Multitud. Editorial Debate. Caracas, 2007.
- HARVEY, David. El "nuevo" imperialismo: acumulación por desposesión. Social Register 2004. Clacso, Buenos Aires, 2004.
______________. Geografía del manifiesto. Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, enhttp://www.fisyp.org.ar/Harvey.LaGeogrManifiesto.5.5.pdf. S/F.
- INTERNATIONAL Peace Observatory. Colombia - La aprobación del estatuto rural es muy grave. Enhttp://www.peaceobservatory.org/en/7902/colombia-aprovacion-del-estatuto-rural-es-muy-grave. 2007.
- KLARE, Michael. Retrato de una ex superpotencia adicta al petróleo. Rebelión, en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=67348. 2008.
- LA VANGUARDIA. Los pobres resultados de Copenhague. Enhttp://www.lavanguardia.es/ciudadanos/noticias/20091220/53849802707/los-pobres-resultados-de-copenhague.html. 2009.
- LANDER, Edgardo. Los límites del planeta y la crisis civilizatoria. Ámbitos y sujetos de las resistencias. Borrador inicial para la discusión del Grupo de Trabajo de CLACSO. S/F.
- LARRAIN, Sara. Las mentiras de Barrick Gold. La Nación, enhttp://www.lanacion.cl/prontus_noticias_v2/site/artic/20090510/pags/20090510202055.html. 2009.
- LLACTA. Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik-Nuevo País. En http://www.llacta.org/organiz/pachakutik/. 2006.
- LEFF, Enrique. Aventuras de la epistemología ambiental: de la articulación de ciencias al diálogo de saberes. Siglo XXI Editores, 2006. En http://www.teia.fe.usp.br/Biblio01/EA%208-%20AventurasEpistemolog%20Enrique%20Leff.pdf
- MALÁ Šárka. El Movimiento ‘Cocalero' en Bolivia durante los años 80 y 90: sus causas y su su desarrollo. Revista esboços nº 20 - ufsc. En http://www.periodicos.ufsc.br/index.php/esbocos/article/viewPDFInterstitial/10244/9539. S/F.
- MANÇANO, Bernardo. Stedile, João. Brava Gente. Editorial Popular. Madrid, 2004.
- MARCUSE, Herbert. «La tolerancia represiva», en Crítica de la tolerancia pura. Editora Nacional. Madrid, 1977.
- MARTÍNEZ Martínez, Ricardo. «El estado actual de los movimientos sociales latinoamericanos», en MARTíNEZ Martínez, Ricardo (compilador): Los movimientos sociales del siglo XXI. Fundación editorial el perro y la rana. Caracas, 2008.
- MATHEUS Sagñay, Leopoldo. 1780: Cambio de Época. Red Voltaire, en http://www.voltairenet.org/article161783.html. 2009.
- MÉNDEZ, Rafael. Un pacto bajo mínimos. El País, enhttp://www.elpais.com/articulo/portada/potencias/resuelven/Cumbre/Clima/pacto/insuficiente/elpepipor/20091219elpepisoc_3/Tes/. 2009.
- MIGNOLO, Walter. «La colonialidad a lo largo y ancho: el hemisferio occidental en el horizonte colonial de la modernidad», en LANDER, Edgardo (editor): La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Ediciones FACES/UCV. Caracas, 2000.
- NADAL, Alejandro. Epílogo: el acuerdo de Copenhague. La Jornada. En http://www.jornada.unam.mx/2009/12/23/index.php?section=opinion&article=018a1eco. 2009.
- NIETO, Robin. El Costo Ambiental de la Explotación del Carbón en Venezuela. Red Voltaire, enhttp://www.voltairenet.org/article123213.html.%202004.
- ORGANIZACIÓN Nacional Indígena de Colombia. Sobre el Estatuto de Desarrollo Rural de Colombia. Enhttp://www.anarkismo.net/article/5391. 2007.
- ORGANIZACIÓN de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. Comunicado de prensa. Oficina regional para América Latina y el Caribe. En http://www.rlc.fao.org/es/prensa/coms/2007/52.swf. Santiago de Chile, 10 de octubre de 2007.
- PACHECO, Mariano. Del piquete al movimiento. Parte 1: De los origenes al 20 de diciembre de 2001. Cuadernos de la fisyp. Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas Nº 11 Enero 2004. En http://fisyp.rcc.com.ar/11.Piqueteros.pdf.
- QUIJANO, Aníbal. Colonialidad del poder, globalización y democracia. En, http://www.rrojasdatabank.info/pfpc/quijan02.pdf. Lima, 2000.
- RAMÍREZ Gallegos, Franklin. El paso del movimiento indio y Pachakutik por el poder. OSAL. Año IV No 11 Mayo-Agosto 2003.
- RAMONET, Ignacio. La crisis del siglo. Fundación editorial El perro y la rana. Caracas, 2008.
- RAZETO, Claudio. Soto, Daniela. Marconi, Andrés. Pascua-Lama, IIRSA: acumulación por desposesión. El imperio contraataca. Universidad de Chile, en http://www.csociales.uchile.cl/noticias/2009/doc/Felaa1.pdf. 2009.
- RIBEIRO, Silvia. La locura de los agrocombustibles. Rebelión. En http://www.rebelion.org/noticia.php?id=53953. 2007.
- ROFINELLI, Gabriela. La teoría del sistema mundial. Fundación editorial el perro y la rana. Caracas, 2007.
- SCHUTZ, Alfred. «Don Quijote y el problema de la realidad» en Estudios sobre teoría social. Amorrortu editores. Buenos Aires, 1974.
- SMOLKER, Rachel. Otros autores. El verdadero costo de los agrocombustibles. Alimentación, bosques y clima. Global Forest Coalition, en http://www.globalforestcoalition.org/img/userpics/File/Spanish/Elverdadocostodelosagrocombustibles.pdf.%202007.
- STIGLITZ, Joseph. Superar el fracaso de Copenhague. Los Tiempos, enhttp://www.lostiempos.com/diario/opiniones/columnistas/20100110/superar-el-fracaso-de-copenhague_52995_93612.html. 2010.
- SUBCOMANDANTE Insurgente Marcos. La cuarta guerra mundial. Publicado en el diario La Jornada, Perfil, el martes 23 de octubre de 2001.
- TERZIAN, Pierre. La increíble historia de la OPEP. Macrobit Corporation. Miami, 1988.
- WALLERSTEIN, Immanuel. La reestructuraciòn capitalista y el sistema-mundo. Conferencia magistral en el XX° Congreso de la Asociaciòn Latinoamericana de Sociología, México, 2 al 6 de octubre de 1995, en http://fbc.binghamton.edu/iwlameri.htm. 1997.
_____________________.El Foro Social Mundial está en la encrucijada. Rebelión, en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=10590. 2005.
_____________________. Foro Social Mundial: de la defensiva a la ofensiva. Rebelión, en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=46050. 2007a.
_____________________. La decadencia del imperio. Monte Ávila Editores Latinoamericana. Caracas, 2007b.
_____________________. La depresión, una visión a largo plazo. La Jornada, en
http://www.jornada.unam.mx/2008/10/19/index.php?section=opinion&article=028a1mun. 2008.
- ZIBECHI, Raúl. «Nueva encrucijada para los movimientos latinoamericanos», en MARTíNEZ Martínez, Ricardo (compilador): Losmovimientos sociales del siglo XXI. Fundación editorial el perro y la rana. Caracas, 2008.
_____________. Una nueva etapa para los movimientos. La Jornada, en http://www.jornada.unam.mx/2010/01/09/index.php?section=mundo&article=020a1mun. 2010.
_____________. MST: Crear las bases del mundo nuevo. Programa de las Américas. En,http://www.ircamericas.org/esp/4433.%202007.
_____________. Ecuador: Se profundiza la guerra por los bienes comunes Kaosenlared, enhttp://www.kaosenlared.net/noticia/ecuador-profundiza-guerra-bienes-comunes. 2009.
[1] Tal vez popularizados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la cual estaría amparada institucionalmente por la Organización de Naciones Unidas desde 1948.
[2] MIGNOLO, Walter. «La colonialidad a lo largo y ancho: el hemisferio occidental en el horizonte colonial de la modernidad», en LANDER, Edgardo (editor): La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Ediciones FACES/UCV. Caracas, 2000. p.80.
[3] Sin afirmar con esto que la racionalidad moderna sea una totalidad única y sin contraposiciones discursivas y culturales. En este caso hacemos referencia al despliegue mundial del «imaginario» moderno y su hegemonía ante otras racionalidades e identidades no-occidentales.
[4] Las características y el perfil histórico de la racionalidad moderno-occidental se describen en Lander, Edgardo. «Ciencias sociales: saberes coloniales y eurocéntricos», pp.11-36; Dussel, Enrique. «Europa, modernidad y eurocentrismo», pp.68-71; y Quijano, Aníbal. «Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina» pp.307-318. En Lander, Edgardo (editor). La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Ediciones Faces/Ucv. Caracas, 2000.
[5] Se trata del control del espacio, referido a la producción material, además de la aplicación del biopoder, referida a la reconfiguración y reajuste de la disposición simbólica de representación espacial y de la regulación de las relaciones intersubjetivas (entre cuerpos), con las implicaciones que esto tiene en la reproducción de la sociedad. Para Arturo Escobar, se trataría del dominio del espacio (global, referido a lo moderno-colonial) sobre el «lugar» (local) (En Lander, 2000:160). Para Harvey, el proceso constante de acumulación de capital y su necesidad expansiva, requiere de una «solución espacial», por lo que este se encuentra constantemente desplegándose en busca de nuevos espacios geográficos que estructurar en función del capital. Harvey nos dice que: "Sin su expansión geográfica, reorganización espacial y heterogéneo despliegue geográfico, el capitalismo habría cesado de funcionar hace mucho tiempo. La perpetua búsqueda de un "arreglo espacial" de las contradicciones internas del capitalismo unida a su desigual inserción en diferentes territorios y formaciones sociales dentro del mercado capitalista mundial han creado una geografía histórica global de la acumulación capitalista..." (S/F:1).
[6] Al respecto Foucault dice: "...el ajuste entre la acumulación de los hombres y la del capital, la articulación entre el crecimiento de los grupos humanos y la expansión de las fuerzas productivas y la repartición diferencial de la ganancia, en parte fueron posibles gracias al ejercicio del bio-poder en sus formas y procedimientos múltiples" (1998:82).
[7] Para Habermas, en dicha racionalidad "...el mantenimiento de las estructuras sistémicas se convierte en fin supremo del sistema" (1989:376), por lo que entra en conflicto con la racionalidad sustantiva. De ahí que la racionalidad moderno-occidental, orientada históricamente como racionalidad instrumental, entra en espacios de negociación, redefinición y crítica en las relaciones intersubjetivas de la cotidianidad, como racionalidad comunicativa.
[8] Esta confluencia cotidiana de información, está principalmente orientada a la noticia y a las redefiniciones espacio-temporales del discurso. Es el conocimiento producido diariamente que se compagina con los conocimientos históricos institucionalizados, articulándose con el mismo discurso colonial. Aquí el papel de los medios de comunicación masivos es fundamental, sobre todo en esta era de la información, como la llama Manuel Castells.
[9] Wallerstein, Immanuel. La reestructuraciòn capitalista y el sistema-mundo. Conferencia magistral en el XX° Congreso de la Asociaciòn Latinoamericana de Sociología, México, 2 al 6 de octubre de 1995, en http://fbc.binghamton.edu/iwlameri.htm. 1997.
[10] Resaltando sí, que en la construcción semántica de lo que en la modernidad se denomina «Europa» existe lo que Dussel denomina un rapto de origen. Sobre este tema véase el apartado de este mismo autor: Deslizamiento semántico del concepto de «Europa», de "Europa, modernidad y eurocentrismo", en LANDER, Edgardo (editor). La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Ediciones Faces/Ucv. Caracas, 2000. pp. 59-64.
[11] ROFINELLI, Gabriela. La teoría del sistema mundial. Fundación editorial el perro y la rana. Caracas, 2007. p.41.
[12] HARVEY, David. El "nuevo" imperialismo: acumulación por desposesión. Social Register 2004. Clacso, Buenos Aires, 2004.
[13] En la contradicción campo-ciudad, se genera una subordinación del primero sobre la segunda, no sólo referido a la centralidad del poder del capital alojado en la ciudad, sino a las identidades relacionadas. De ahí que la expansión capitalista siempre se orienta hacia la mano de obra e insumos baratos que se hallan en el campo (como espacio rural no-modernizado), o en lugares periféricamente modernizados donde los trabajadores están mal organizados (o no están organizados) y las condiciones políticas son dependientes de los poderes del capital de los centros de acumulación del sistema.
[14] Sobre esto Wallerstein nos dice que: "a fin de resolver las dificultades recurrentes de los estancamientos cíclicos, los capitalistas fomentan cada vez una desruralización parcial del mundo. Pero, ¿y si no hay más poblaciones a desruralizar? Hoy nos acercamos a esta situación. Las poblaciones rurales, todavía hace no mucho fuertes en la propia Europa, han desaparecido enteramente de muchas regiones del mundo y disminuyen en todas partes. Probablemente, son menos de 50% mundialmente hoy y dentro de 25 años la cifra va ser menos de 25%. La consecuencia es clara. No habrá nuevas poblaciones de bajo pago para compensar los salarios más elevados de los sectores proletarizados anteriormente. En efecto, el coste de trabajo aumentará mundialmente, sin que los capitalistas puedan evitarlo" (1997).
[15] Op. Cit. Sin embargo, para Harvey, la acumulación por desposesión no está únicamente referida a este "nuevo" imperialismo, sino que la violencia, el robo y el fraude son elementos correctivos para el ajuste de la tasa de ganancia y de la sobreacumulación en cualquier espacio geográfico y tiempo histórico en el capitalismo. De allí su carácter colonial.
[16] De ahí la referencia al Subcomandante Marcos, quien nos habla de la «Cuarta Guerra Mundial». Lo interesante a rescatar es que distingue el tipo de tácticas, estrategias, objetivos y enemigos de las tres anteriores guerras mundiales, y plantea que el enemigo es la humanidad. Véase SUBCOMANDANTE Insurgente Marcos. La cuarta guerra mundial. Publicado en el diario La Jornada, Perfil, el martes 23 de octubre de 2001. Otros intelectuales han suscrito este planteamiento, tal como Jean Baudrillard, James Petras, Antonio Negri, Heinz Dieterich, Luis Britto García, entre otros. Para Baudrillard estamos en presencia de la verdadera guerra mundial, haciendo alusión a los efectos de la mundialización (2002). Para una redefinición (posmoderna) del concepto de Guerra, ver Hardt, Michael. Negri, Antonio. «Multitud», Melvin Editorial, Caracas, 2007.
[17] LANDER, Edgardo. Los límites del planeta y la crisis civilizatoria. Ámbitos y sujetos de las resistencias. Borrador inicial para la discusión del Grupo de Trabajo de CLACSO. S/F. p.30.
[18] Al respecto, dice Wallerstein: "Las características de una fase B de Kondratieff son bien conocidas y coinciden con lo que la economía-mundo ha experimentado desde los años 70. Las tasas de ganancia en las actividades productivas bajan, especialmente en aquellos tipos de producción que han sido más rentables. En consecuencia, los capitalistas que deseen niveles de ganancia realmente altos se inclinan hacia el ámbito financiero, y se involucran en lo que básicamente es especulación. Para que las actividades productivas no se vuelvan tan poco redituables, tienden a moverse de las zonas centrales a otras partes del sistema-mundo, negociando costos menores de transacción por costos menores de personal" (2008). De esta forma, las fases B de los ciclos Kondratieff son ciclos contractivos. Estos ciclos, como bien lo reconoce Harvey (a los cuales denomina crisis de sobreacumulación en la reproducción ampliada), son aceleradores de los procesos de acumulación por desposesión (2004).
[19] Los Estados Unidos, conscientes del peligro que para su hegemonía representaba el inicio de un período contractivo, buscaban un reajuste de poder. Para este país, el aumento de los precios del petróleo les era favorable pues se traduciría en cuatro grandes objetivos: a) incentivar la inversión hacia fuentes alternativas de energía, que con un petróleo barato no generaban ningún interés ni beneficio para los inversores y mantenía a los Estados Unidos en situación de dependencia del mencionado mineral; b) hacerle daño a las economías de Europa y Japón, mucho más dependientes del petróleo de Medio Oriente que los Estados Unidos, de manera tal de aumentar su poderío en Occidente y el mundo; c) tratar de frenar la demanda para cuidar las reservas petrolíferas; y d) estimular las exportaciones norteamericanas hacia los países de la OPEP, receptores de una gran renta petrolera y nuevo aumento del nivel de consumo (Terzian, 1988).
[20] Para conocer los detalles de la estrategia alrededor de la "Guerra del Yom Kippur", véase CENTENO, Roberto. «El gran juego» en El petróleo y la crisis mundial. Alianza editorial. Madrid, 1982. Véase también, TERZIAN, Pierre. La increíble historia de la OPEP. Macrobit Corporation. Miami, 1988.
[22] KLARE, Michael. Retrato de una ex superpotencia adicta al petróleo. Rebelión, en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=67348. 2008.
[23] En RAMONET, Ignacio. La crisis del siglo. Fundación editorial El perro y la rana. Caracas, 2008.
[24] DEL POTRO, Noelia. Agrocombustibles: energías para mantener vivo el capitalismo. Campaña lucha contra el hambre. La garbancita ecológica. En http://www.nodo50.org/lagarbancitaecologica/garbancita/index.php?option=com_content&view=article&id=166:agrocombustibles&catid=62:lucha-contra-el-hambre-la-fao-isolucion-o-problema-en-defensa-de-la-seguridad-y-la-soberania-alimentaria&Itemid=78. 2008.
[25] Se calcula que para el año 2010, 28% del maíz cultivado en los Estados Unidos se destinará para la producción de agrocombustibles (Lander, S/F:20).
[26] Lander, Op.Cit. p.35. Sobre esto, Smolker nos dice que: "Este modelo corporativo de producción agrícola basado en el lucro ha suscitado una concentración de riqueza y propiedad de la tierra sin precedentes, y dejado la mayor parte de la producción en manos de unas pocas empresas multinacionales que controlan las semillas, el cultivo de víveres, los agroquímicos, el procesamiento, el comercio, las exportaciones y la distribución. Los pequeños productores individuales quedan privados de tierra, de alimentos, de subsistencia y de mercados, mientras los suelos, los bosques, los cursos de agua y los ecosistemas son saqueados" (2007:76).
[28] Smolker, en consonancia con todo lo antes expuesto, es clara al decir que: "El conflicto fundamental por la posesión de la tierra es esencialmente una prolongación de alcance mundial del sistema colonial" (2007:75).
[30] RIBEIRO, Silvia. La locura de los agrocombustibles. Rebelión. En http://www.rebelion.org/noticia.php?id=53953. 2007.
[31] ORGANIZACIÓN de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. Comunicado de prensa. Oficina regional para América Latina y el Caribe. En http://www.rlc.fao.org/es/prensa/coms/2007/52.swf. Santiago de Chile, 10 de octubre de 2007.
[35] No es ni cerca el único problema ambiental. Sin embargo, creemos que es la expresión más devastadora que se producirá a raíz de las consecuencias de la incongruencia de la lógica del sistema-mundo capitalista-colonial con la reproducción de la naturaleza.
[36] Con cifras escalofriantes que proyectan para finales de siglo los 4 y más grados de aumento de temperatura, y que en los polos pudiese llegar a los 6 y 7 grados, con las devastadoras consecuencias que esto tendría. Si con tres cuartos de grado (en promedio) de aumento, vemos las consecuencias ambientales en el planeta, como sería con 1,5 o 2 grados, tomando en cuenta que las consecuencias no se multiplican lineal sino exponencialmente. ¿Tendremos vida humana en el planeta para finales de siglo XXI?
[37] Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. Cambio climático 2007. Informe de síntesis. Ginebra, 2008.
[39] Cattani nos dice sobre esto que: "La transparencia y la publicación de los problemas y de las amenazas a la vida y al bien común han llevado a una concientización colectiva creciente, forzando a las élites económicas a perfeccionar su sistema de dominación ideológica" (Autores, Varios, 2005:31). Se trata de lo que Bourdieu denomina la "Nueva vulgata planetaria" del "imperialismo cultural", recursos tecnolingüísticos para generar eufemismos y encubrimientos a la cruda realidad que reproduce el neoliberalismo (Bourdieu, 2005:68-73). Para esto se recurre a la tecnocracia, a los científicos y a los think tank imperialistas, de manera de no sólo crear un lenguaje de pocos, e inversiones y matices de sentido, sino incluso estructurar teorías sustentativas, generando una gran distancia entre la salvaje realidad de las consecuencias del neoliberalismo y la idealización del mensaje por parte del ciudadano-lector.
[40] Smolker, Op.Cit. p.2 y p.77.
[41] STIGLITZ, Joseph. Superar el fracaso de Copenhague. Los Tiempos, enhttp://www.lostiempos.com/diario/opiniones/columnistas/20100110/superar-el-fracaso-de-copenhague_52995_93612.html. 2010.
[42] BBC Mundo. ¿Confabulación en Copenhague? Enhttp://www.bbc.co.uk/mundo/ciencia_tecnologia/2009/12/091222_1500_clima_india_china_wbm.shtml. 2009.
[43] MÉNDEZ, Rafael. Un pacto bajo mínimos. El País, enhttp://www.elpais.com/articulo/portada/potencias/resuelven/Cumbre/Clima/pacto/insuficiente/elpepipor/20091219elpepisoc_3/Tes/. 2009.
[45] LA VANGUARDIA. Los pobres resultados de Copenhague. Enhttp://www.lavanguardia.es/ciudadanos/noticias/20091220/53849802707/los-pobres-resultados-de-copenhague.html.
2009.
[46] NADAL, Alejandro. Epílogo: el acuerdo de Copenhague. La Jornada. En http://www.jornada.unam.mx/2009/12/23/index.php?section=opinion&article=018a1eco. 2009.
[49] AGENCIA EFE. El Acuerdo de Copenhague elevará la temperatura en 3 grados, según un experto. 20 minutos.es. Enhttp://www.20minutos.es/noticia/604117/0/aumento/temperatura/global/. 2010.
[52] Nadal, Op.Cit. Sobre esto Stiglitz nos plantea: "...el precio de los derechos de emisiones en el Sistema de Intercambio de Emisiones de la Unión Europea ha caído (a raíz de Copenhague), lo que significa que las firmas tendrán menos incentivos para reducir las emisiones ahora, así como para poner en práctica innovaciones que las reduzcan en el futuro. Las empresas que querían hacer lo correcto, destinar el dinero a reducir sus emisiones, ahora sienten inquietud porque hacerlo las ponga en desventaja ante la competencia, ya que otros seguirán emitiendo sin limitaciones. Las empresas europeas seguirán estando en una desventaja competitiva con respecto a las estadounidenses, para las que las emisiones no suponen coste alguno" (Op.Cit.)
[53] CÁCERES, Pedro. Copenhague cierra con un acuerdo de mínimos y el rechazo de varios países. El Mundo, enhttp://www.elmundo.es/elmundo/2009/12/19/ciencia/1261218268.html. 2009.
[54] BOFF, Leonardo. Rumbo al desastre. Política participativa, en http://groups.google.es/group/politica-participativa/browse_thread/thread/d5b7ce8eec227eb1. 2009
0 Responses to “ ”: